lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Qué es el tabaquismo?

El tabaquismo es uno de los problemas que se está tratando con especial atención en la actualidad, antes poca importancia tenía el ver a una persona fumar y era muy raro ver a un menor de edad fumando.

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En estos tiempos es más común ver como menores de edad caen en esta adicción, así es, es considerada una adicción por cierta sustancia, la nicotina, es bien sabido que si la nicotina es el factor que crea adicción, muchas otras sustancias dañinas la acompañan, destacando los alquitranes que son causantes de enfermedades graves como el cáncer.


Si bien decimos que el tabaquismo es una adicción, debemos aclarar ciertos puntos:

  • Lo que causa una adicción es la nicotina, esta sustancia se encuentra en las hojas del tabaco.
  • Los productos con mayor accesibilidad son los cigarrillos, seguido de habanos, pipas, entre otros.
  • La mayoría de los consumidores comenzaron durante su adolescencia, ya fuera por presión social, rebeldía, imitación o por una manera de buscar identificarse.
La psicología se preocupa mucho por este tema ya que ha comenzado a afectar a los pequeños; cuando una persona que comenzó a fumar durante su adolescencia adulta, aproximadamente la edad de 20 años, deja de fumar a los 30 años, es posible que se reviertan las consecuencias, sin embargo, para un adolescente de 16-17 años que fuma, las consecuencias serán peores.

Para buscar darle solución a un problema como este, causante de tantas muertes y que van en incremento, se han lanzado muchas campañas, por ejemplo las imágenes que aparecen en cada cajetilla de cigarros.

Para más información consulta:
http://www.msal.gob.ar/ent/index.php/informacion-para-ciudadanos/tabaco
Becoña, E. (1998). Abuso del tabaco. En F.X. Méndez y D. Maciá. (Comps). Modificación de Conducta con Niños y Adolescentes. Ediciones Pirámide. Madrid.

Epidemiología y clasificación del tema


Un problema de salud pública mundial es el consumo de tabaco. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el tabaquismo representa la segunda causa principal de muerte en el mundo; esto supone casi cinco millones de muertes cada año. Los cálculos de la OMS señalan que para el año 2020 causará el doble de defunciones que las actuales.


Hoy en día la evidencia científica generada en los últimos 40 años demuestra que el tabaco es uno de los productos más nocivos para la salud y que la nicotina es una sustancia que induce adicción, por lo que el combate a su consumo se ha convertido para todos los sistemas de salud del mundo en una prioridad, toda vez que el tabaco es una de las principales causas previsibles de enfermedad y muerte.


Las principales tendencias que el tabaquismo ha mostrado en México son una relativa estabilidad en la prevalencia, mayor número de menores de edad que fuman y un incremento de la prevalencia en mujeres. También se cuenta ahora con información sobre tabaquismo en el área rural donde se observan patrones diferentes a los del área urbana, lo cual debe tomarse en cuenta para asegurar el éxito de las medidas aplicadas y así proteger a grupos poblacionales cada vez más susceptibles de adquirir esta adicción.

El comienzo del hábito a edades cada vez más tempranas señala que no se han vigilado las medidas reguladoras con éxito, como la venta de cigarros a menores de edad. En este caso, a pesar de contar con una legislación que lo prohíbe, existe evidencia de la fácil accesibilidad del adolescente al producto. De igual forma, el incremento del consumo de tabaco en mujeres indica la necesidad de crear, emprender y reforzar acciones preventivas dirigidas a ellas. Asimismo, es importante vigilar que la normatividad se cumpla y concientizar a los fumadores acerca de los daños a su salud, además de ofrecerles alternativas terapéuticas.

La OMS señala que las medidas de control más efectivas en relación con el costo son lineamientos públicos poblacionales, como la eliminación de la publicidad indirecta y directa de tabaco, el incremento de los impuestos y los precios del tabaco, ambientes públicos y de trabajo libres de humo de tabaco y mensajes de salud de gran tamaño y claros en las cajetillas de cigarros.


Para más información consulta:


Tipos de evaluación



     Cuando una persona decide dejar de fumar, y comienza un tratamiento, hay diferentes tipos de evaluación conductual que requieren hacerse para poder tener un contexto del individuo, y son las siguientes según Becoña:

  • Evaluación conductual y topográfica de la conducta de fumar: Se auto registran los cigarrillos fumados para saber en qué momento se fuman y las sensaciones que éstos producen, así el fumador se da cuenta de su conducta al fumar.

  • Escalas y cuestionarios: Los más importantes y útiles son: Historia de fumar, Estadios de cambio, Cuestionario de la motivación a fumar, Escalas de dependencia de Fagerströn, Escalas pros y contras de fumar, Escalas de personalidad y Escalas de autoeficacia. Todas estas herramientas ayudan a medir en datos concretos; el nivel de adicción, las causas de la adicción, el medio sociocultural que pudiera afectar en que la persona decida fumar; además de esbozar la personalidad para saber qué tanta voluntad se tiene para separarse del hábito, etc.

  • Medidas fisiológicas:  Estas consisten en medir los niveles de sustancias que contiene el cigarro en el organismo del fumador, como la nicotina, el tiocianato (SCN), carboxihemoglobina (COHb), monóxido de carbono(CO); esto se hace por medio de análisis de sangre, orina o saliva, para poder categorizar al fumador y así darle el tratamiento adecuado y lograr los objetivos.




     Para más información sobre tipos de evaluación en el tabaquismo visita: 



Etiología


     La etiología, o causas del tabaquismo existen por diferentes factores; normalmente la etapa en la que la gente empieza a fumar es en la adolescencia, ya que es cuando existe la rebeldía hacia la autoridad y el autodescubrimiento, así como la necesidad de reafirmación de la personalidad; al estar pasando por esta etapa, el ambiente social influye enormemente, ya que el primer cigarrillo que se enciende aunque sea por curiosidad, es mayormente en presencia de amigos, y las primeras características que se perciben de la experiencia, son las que marcarán si se adquiere el hábito o no; la mayor parte de las veces se percibirá un sabor desagradable y producirá tos, pero casi todos superarán esos obstáculos para seguir perteneciendo al grupo de “valientes nuevos adultos”, panorama mental de sí mismo que resulta en el adolescente al estar fumando, y más aún si en su casa hay fumadores, es por demás decir que son los más propensos.

     Pero no sólo es esta parte social-mental-emocional lo que influye en la etiología del tabaquismo; el cigarro tiene diferentes sustancias dañinas para el organismo, entre ellas la nicotina, que es la que crea la adicción; pero además de ser dañinas, estas sustancias son estimulantes y relajantes, y se ha descubierto que la nicotina ayuda a la capacidad de atención, a la velocidad motora y a algunas cualidades cognitivas, es por eso que las personas sienten un bienestar en su comportamiento del cual no son conscientes cuando son fumadores, las sustancias en el cuerpo mantienen esta sensación y más si se combinan con otros estimulantes, como el alcohol o el café; cuando hay abstinencia de tales sustancias, se percibe una sensación de ansiedad y desesperación, que la mente y el cuerpo no desean experimentar, y si sumamos la presión social y el estrés en que se vive hoy en día con todo lo anterior, podemos entender por qué el tabaquismo mantiene inmersos a millones de seres humanos en el mundo.

Estrategias y programas

El tabaquismo es un problema social muy grave que no ha podido ser controlado por el grado de complejidad; es como una trampa que atrapa principalmente a los más inmaduros e inexpertos, los adolescentes. En esta etapa se atraviesa por múltiples cambios físicos, mentales y emocionales, hay un descontrol en esa búsqueda de identidad y de querer dejar de ser niño para convertirse en adultos, existe la presión social, del núcleo de amigos al que queremos pertenecer, la publicidad, etc. Aunado a los conflictos familiares, sociales, económicos, psicoafectivos convirtiendo esta trampa en un laberinto que cada vez nos aleja más de la salida.

    Se han implementado diversas estrategias y programas preventivos en la etapa escolar y correctivos para la edad adulta, cuando el hábito ya está arraigado. Considero que se ha descuidado un sector muy importante y es el de los adolescentes que están iniciando con este hábito, si en esa etapa se logra concientizar el daño que provoca y de forma integral atacar la razón por la que se quiere fumar a través de tratamiento psicológico sería más sencillo dejar esa conducta con menor ansiedad.
   



  Existen diversos métodos o estrategias para dejar de fumar, en este caso hablare de dos: el método (RGINA) y el método de Allen Carr.
    El método (RGINA) propone una serie de cuestionarios para conocer el ¿Por qué?, ¿Cuándo?, se originó el problema y el grado de adicción o dependencia que se tiene, además de los factores que influyen en el mayor consumo como: las emociones, los hábitos sociales, etc. El tratamiento dura 8 semanas y durante este tiempo el terapeuta lleva al paciente a tomar conciencia de los daños que ocasiona el hábito de fumar a través de  un control del número de cigarros que fuma durante el día, la hora, el placer que le produce y la situación relacionada.

    De forma gradual se va reduciendo primero la cantidad de nicotina y alquitrán cambiando de marca de cigarros a una que contenga menor cantidad, posteriormente se van eliminando los cigarros que producen menor placer, el objetivo es que en la semana 7 el paciente elimine por completo el número de cigarros que consume.



    Por su parte el método de Allen Carr invierte el proceso haciendo el cambio de programación antes de dejar de fumar; desarma por completo las trampas mentales que nos produce el placer mostrándonos como opera la nicotina en nuestro cuerpo y que es mentira que nos guste el sabor o que lo necesitemos para relacionarnos o para reducir la ansiedad, el aburrimiento, el coraje, etc. Nos muestra claramente que es justamente el cigarro el que nos aumenta la ansiedad, el aburrimiento, reduce nuestra concentración y nos aparta de nuestro grupo social. Provoca  un cambio neuronal de ver al cigarro como fuente de placer a verlo como una cárcel que nos mantiene presos, ahí la puerta está abierta y nosotros tenemos la decisión de salir, sin embargo nos metemos y la cerramos con llave.

    A lo largo del libro nos presenta situaciones reales y nos hace reflexionar sobre nuestros hábitos, para que al llegar al final del libro dejemos de fumar por convicción, sin ansiedad, sin sufrimiento, sin subir de peso.




    Son dos enfoques diferentes que llevan al mismo resultado, simplemente hay que ver cuál es el que se adapta mejor a nosotros. Hacerlo poco a poco o dejarlo de tajo.