El tabaquismo es un problema social muy grave que no ha
podido ser controlado por el grado de complejidad; es como una trampa que
atrapa principalmente a los más inmaduros e inexpertos, los adolescentes. En
esta etapa se atraviesa por múltiples cambios físicos, mentales y emocionales,
hay un descontrol en esa búsqueda de identidad y de querer dejar de ser niño
para convertirse en adultos, existe la presión social, del núcleo de amigos al
que queremos pertenecer, la publicidad, etc. Aunado a los conflictos
familiares, sociales, económicos, psicoafectivos convirtiendo esta trampa en un
laberinto que cada vez nos aleja más de la salida.
Existen diversos métodos
o estrategias para dejar de fumar, en este caso hablare de dos: el método (RGINA)
y el método de Allen Carr.
El método (RGINA)
propone una serie de cuestionarios para conocer el ¿Por qué?, ¿Cuándo?, se originó
el problema y el grado de adicción o dependencia que se tiene, además de los
factores que influyen en el mayor consumo como: las emociones, los hábitos
sociales, etc. El tratamiento dura 8 semanas y durante este tiempo el terapeuta
lleva al paciente a tomar conciencia de los daños que ocasiona el hábito de
fumar a través de un control del número
de cigarros que fuma durante el día, la hora, el placer que le produce y la situación
relacionada.
De forma gradual
se va reduciendo primero la cantidad de nicotina y alquitrán cambiando de marca
de cigarros a una que contenga menor cantidad, posteriormente se van eliminando
los cigarros que producen menor placer, el objetivo es que en la semana 7 el
paciente elimine por completo el número de cigarros que consume.
Por su parte el método
de Allen Carr invierte el proceso haciendo el cambio de programación antes de
dejar de fumar; desarma por completo las trampas mentales que nos produce el
placer mostrándonos como opera la nicotina en nuestro cuerpo y que es mentira
que nos guste el sabor o que lo necesitemos para relacionarnos o para reducir
la ansiedad, el aburrimiento, el coraje, etc. Nos muestra claramente que es
justamente el cigarro el que nos aumenta la ansiedad, el aburrimiento, reduce
nuestra concentración y nos aparta de nuestro grupo social. Provoca un cambio neuronal de ver al cigarro como
fuente de placer a verlo como una cárcel que nos mantiene presos, ahí la puerta
está abierta y nosotros tenemos la decisión de salir, sin embargo nos metemos y
la cerramos con llave.
A lo largo del libro
nos presenta situaciones reales y nos hace reflexionar sobre nuestros hábitos,
para que al llegar al final del libro dejemos de fumar por convicción, sin
ansiedad, sin sufrimiento, sin subir de peso.
Son dos enfoques
diferentes que llevan al mismo resultado, simplemente hay que ver cuál es el
que se adapta mejor a nosotros. Hacerlo poco a poco o dejarlo de tajo.


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